A pesar de las condiciones adversas en las que vivimos, somos los trabajadores más arduos del universo, no paramos de transformar, crear, trabajar, etc.

Somos activos, dinámicos, muy valientes y mucho más de lo que podamos pensar, imaginar y crear. Para el universo somos de gran valor, pues somos constantes, seguimos avanzando, evolucionamos y elevamos para reconectar con nuestra existencia.

Las dimensiones del universo nos respetan, nos admiran. Ellos aprenden de nosotros.

Cuando despertamos y comenzamos el proceso de elevación, les transmitimos nuestros pensamientos. Son intensos, llenos de experiencias, de vivencias. Ellos no los pueden vivir y nunca lo podrán hacer.

¿Cómo? Ellos experimentan con nuestras energías pensamientos, a través de nosotros. Tenemos que sentirnos orgullos, desde la admiración y la humildad, de que en toda la creación no hay nada como nosotros, los seres humanos. Somo lo más grande que la mente universal haya realizado jamás.

 Nuestros pensamientos están llenos de experiencias, nosotros somos quienes enseñaremos a otras dimensiones (dimensión inferior, dimensión de creatividad), porque ellos se alimentarán de nuestras maravillosas vivencias y experiencias.

Somos energías pensamientos llenas de acción, práctica y plasmación.

Las dimensiones regular, secundaria y primaria se encargan de elaborar el alimento (energías pensamientos), y todo el universo se sustenta de ello.

Nosotros tenemos que alimentarnos de estas energías pensamientos, porque de esta manera, nos nutriremos de los más extraordinarios pensamientos y, con ello crearemos las ideas más maravillosas que servirán para el sustento de la mente universal, o sea de nosotros mismos.

Podemos tener la seguridad de que lo creado por estas 3 dimensiones es lo más extraordinario del universo, pues el contenido y su esencia no se compara con otras realidades.

Los seres humanos, somos maestros de la supervivencia, del sentir: somos trabajadores y muy valientes. Nos hemos superado, hemos afrontado tantas desavenencias que la vida nos ha mostrado, nos muestra y aun así seguimos evolucionando y elevando.

Nosotros hemos llorado, sufrido, sobrevivido, luchado, nos hemos enfrentado a tantas de las adversidades que nos muestra la vida, sabemos que significa el dolor, la traición, la muerte, la encarnación, la enfermedad, la pasión, los deseos, las ansias, las necesidades, el desconsuelo, la alegría, las emociones, los sentimientos, la familia, el hogar, los sueños, los placeres y todo lo que creemos que somos. Pero somos más, muchísimo más.

Cuando regresamos al creador, llevamos un bagaje cargado de experiencias y vivencias, tanto que las otras dimensiones solo pueden observar y tratar de entender. Sus experiencias son mentales. Conocen, saben, entienden y aman. Solo pueden percibir las razones lógicas, por raciocinio, por conocimiento, entendimiento y sabiduría, más nosotros experimentamos por emociones, sentimientos, dolor, intensidad, alegría, expresión y actitud. Ellos nunca podran sentirlas: solo las conocerán y comprenderán por entendimiento.

Nosotros percibimos lo nuestro y lo de ellos. Somos más completos, porque lo estamos viviendo en propia carne.

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