Primero, tenemos que saber qué es el agua y para qué fue creada.

En las realidades superiores, este líquido como nosotros lo conocemos no existe. Las realidades superiores tuvieron que crearlo para mantener la forma-hombre (cuerpo físico) húmedo y flexible, y también para contrarrestar la combustión calorífica.

Tuvieron que licuar los cristales para hacer que estos pudieran circular libremente por la densidad. De esta manera, podían alimentar y ablandar los cristales que se encontraban duros y eran de difícil acceso. Así, la forma-hombre no quedó rígida y su flexibilidad permitió la lubricación, y la alimentación de la energía densa.

Lo que nosotros llamamos agua es una combustión líquida que los cristales densos necesitan para encajar y plasmarse entre sí.

Las dimensiones superiores, tienen algo parecido: helio líquido. Este pasa por sus cuerpos sutiles, lubricando los cristales que se activan por influencia de la dinámica que fluye de la energía que respiran del universo sutil.

Las primeras formas-hombres que se implantaron fueron dentro del agua, para que se fueran nutriendo y acostumbrando a la flexibilidad y también para impedir que los cristales que se encontraban se pudieran partir, quebrar o secar.

La forma-hombre es una réplica de la dimensión perfecta: ellos hicieron un duplicado negativo.

Comparativamente sería así:

El agua – el helio líquido

La sangre – el fluido universal

Los músculos – los cristales unidos

El sistema nervioso – las neuronas y ramificaciones

El sistema óseo – las energías sutilmente densas

Los capilares, venas y arterías – el camino del fluido universal

La piel – la vibración, la frecuencia y el ritmo

Los ojos, olfato, gusto, oído y tacto – los sentidos internos

El sistema de procreación – la creatividad

El sistema digestivo – el entendimiento

El sistema respiratorio – el conocimiento

El corazón – el cristal cabezal

El sistema glandular – el campo gravitacional

Ellos lo hicieron a su imagen y semejanza, adaptando esa semejanza a la afinidad numérica del todo: nosotros los seres-humanos somos un producto secuencial de ellos.

Ellos descendieron, conocieron y penetraron en las densidades a través de la forma-hombre, o sea de nosotros.

Las primeras implantaciones de la forma-hombre se desarrollaron dentro de los cristales líquidos, imitando en cierta forma a las ideas cuando se forman dentro del principio único.

Cuando el principio único forma a sus hijos-ideas, lo hace dentro de su núcleo, y este se encuentra perennemente en efervescencia químico-creativa y alciática, de energía gaseosa, líquida y cristalizada que convulsiona los elementos y producen las creaciones más inimaginables que ese centro pueda crear.

Ellos hicieron lo mismo que nosotros: se formaron a partir de un principio único, o mejor dicho a partir de una fórmula impresa que realizaría el mismo trabajo y la misma creatividad.

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