Para entender nuestras acciones primero debemos de activar el conocimiento. Necesitamos grabarlo y para ello necesitamos los componentes químicos, que son absorbidos por los cristales que los clasifican y colocan donde corresponde.

El orden es fundamental en el universo.

Para entender, tenemos primero que conocer. La evolución acompaña a la elevación. Todos los planetas del universo elevan cuando van acompañados de evolución.

Los componentes químicos del cerebro y los circuitos que lo forman deben estar en condiciones para percibir el conocimiento universal, el cual se desenvuelve según el grado del planeta y el entendimiento que lo rige.

El conocimiento universal es el que da las pautas para que el entendimiento se plasme y ejecute. Sin conocimiento estamos perdidos y tenemos que experimentar nuestra propia realidad de existencia.

Al igual que comemos para energizar nuestra energía materia (cuerpo físico), el cerebro necesita del alimento energético pensamiento, llamado conocimiento.

Cuando lo hacemos, obtenemos como resultado una acción concreta.

El resultado de una buena alimentación material es: satisfacción, plenitud, alegría.

Cuando no es así, produce indigestión, dolor de estómago, pesadez, malestar, etc. Una mala alimentación energética a nivel de pensamientos produce, angustia, tristeza, desarmonía, falta de paz, de amor, rabia, cólera, etc.

Si la alimentación es la correcta produce, alegría, plenitud, satisfacción, armonía, paz, amor, tranquilidad y todo aquello que nos produce bienestar.

Es fundamental saber, entender con qué clase de pensamiento (conocimiento) estamos nutriendo nuestra mente. Es importante que sepamos con que clase de energía pensamiento nos estamos alimentando, para solo ocupar espacios en nuestra mente con las energías adecuadas y de buena calidad.

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