Todas las dimensiones están ligadas con el núcleo, todas se alimentan de él y todas viven de acuerdo al latido universal, o sea, a la vida que él les proporciona.

Estas dimensiones se trasladan por el universo a través de movimientos elípticos, girando y renovándose para su propia subsistencia.

Cuando decimos que se alimenta de su centro, significa que todos los elementos diseminados que forman las constelaciones, sistemas, galaxias y planetas de todas las dimensiones estarán acercándose en los próximos 7 mil años a su centro, a su eje, fenómeno que se llama alineamiento cósmico.

Son estos ciclos universales los que determinan cambios cósmicos que se reflejan en el avance y progreso de la creatividad.

La dimensión primaria se prepara para una gran renovación molecular interna que transmutará la energía pensamiento densa en energía pensamiento sutil.

Las 3 dimensiones, primaria, secundaria y regular se encontrarán en un eclipse céntrico con su principio único.

La dimensión perfecta se unirá al eclipse céntrico, liderando la conjunción de energías, representará a las dimensiones superiores que, a través de ella, transmitirán su sabiduría.

El alineamiento cósmico se efectuará en la confederación cósmica interestelar de los mundos regulares, conocida con el nombre de la hermandad blanca. Está será representada por los líderes cósmicos de esta confraternidad.

Son 4 los signos zodiacales que se reunirán para retroalimentarse y, con ello, conseguir un mayor avance, sobre todo para las dimensiones inferiores.

La dimensión primaria está entrando en la era de acuario. Representa el undécimo signo del zodíaco y simboliza la solidaridad, la cooperación, la confraternidad y el desapego. Domina sus corrientes instintivas y libera las fuerzas espirituales, las cuales son fluidas, leves, etéreas, volátiles, trasparentes, cristalinas y angélicas. Significa también el progreso, la emancipación y la aventura, en pocas palabras, la libertad.

La dimensión secundaria se alimentará de la plenitud espiritual. El hombre llegará a su punto máximo de naturaleza y su materialidad será conducida por la realización del trabajo racional mental.

La dimensión regular llegará a la exaltación y a la libertad de su renacimiento, entrando a la inmortalidad de su esencia. Será la magnificencia del yo, la iluminación del ser energético y, a través de él, trasciende de ser hombre a esencia pura y cósmica. Los grandes mentores del amor, que son los mundos perfectos, precederán esta conjunción cósmica transmitiendo la sabiduría de las grandes ideas.

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