Como todo en la creación son réplicas formadas a imagen y semejanza. Así, lo que sucede en el macrocosmos se repete en el microcosmos.

Nuestras mentes se alinean cosmogónicamente cada 28 años, y nuestros cristales mentales estarán en diferentes fases de vida, es decir, de nuevas realizaciones. Cambios físicos, psíquicos y mentales se producen en nosotros: nuestras vidas estan plenas de nuevas ideas y conocimientos. Esta alineación individual también se ejecuta, al igual que en el universo, en pasajes de 7 años, así que cada 21 años los cambios son marcados.

Queremos decir que cada 21 años nuestras vidas proyectan nuevas expectativas.

Nuestra existencia se divide en 3 períodos, puesto que es una trilogía:

Desde el nacimiento hasta los 30, nuestra realización es material. Crecemos, estudiamos, nos desarrollamos, nos casamos y procreamos; acumulamos bienes materiales que nos dan seguridad. Nuestras ambiciones materiales son plasmadas y ejecutadas. La continuación de la especie esta asegurada.

Entre los 30 y 60 años, nuestra realización es psíquica. La lucha consiste en la realización personal y en el desarrollo de la personalidad: nos culturizamos, aprendemos, nos destacamos, profundizamos en nuestra humanidad y grabamos en nosotros todas las experiencias que nos ha tocado vivir.

Entre los 70 y 90 años, nuestra realización es mental y espiritual. Comenzamos a recopilar nuestra existencia, sopesamos nuestros grandes logros o nuestras grandes faltas, analizamos la vida y grabamos las experiencias. Todo este examen de conciencia nos hace entender. Nos preparamos para nuestra próxima reencarnación, y dependiendo de esta vida, nos toca vivir en la posterior.

Son 3 etapas y en cada una de ellas, los cristales se alinean en nuetra mente. Si cada etapa es trabajada conscientemente, entonces estos cristales se dividen hasta volverse cada vez más pequeños, pues no estaremos trabajando con cantidad sino con calidad.

Cuanto más tallado está un diamante, más valor posee; cuantas más cinceladas posee, más puro es. Así son los cristales pensamientos: cuanto más diminutos son, nos sentimos más leves, claros y diáfanos con respecto a la vida. Si nuetra vida no es consciente, entonces podemos imaginar cómo serán las 3 etapas de nuestra vida.

Cuando nos encontramos en la etapa material, los cristales son planos. Estamos trabajando con la masa. Conforme vamos trabajando y entendiendo nuestra materialidad, comenzamos a cincelar estos cristales formando ángulos y los grabamos con conocimiento, haciendo que comiencen a tomar forma; aquí estamos trabajando con el peso. Los cristales se cincelan en figuras geométricas y continuan formando ángulos, que se unen a través del entendimiento; en esta fase estamos trabajando con el volumen. Si estos cristales pensamientos están trabajando con amor, entonces estamos usando la altura.

A medida que nuestra mente avanza en las reencarnaciones, vamos entendiendo, elevando, trabajando profundamente la existencia, analizándola y depurándola. En esta etapa, los cristales pensamientos se resquebrajan, lo que significa que nuestras mentes tienen big-bangs constantes de energías que explotan, convirtiéndose en cristales diminutos, pequeños en tamaño, pero grandes en sabiduría. Es así como nos elevamos y formamos al ser energético. Nos preparamos también para trascender a otros planos de existencia.

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