Todo lo que nosotros percibimos es atemporal; lo que sucede es que no tenemos suficiente espacio-tiempo para poder comprobarlo.

Vivir en el subconsciente de la mente universal no se puede definir como una realidad absoluta: siempre está mudando; los pensamientos son exhaustivamente analizados, con severidad y determinación.

Si nosotros mirásemos fijamente una casa y pasarán mil años en un segundo, nosotros la veríamos desaparecer delante de nuestros ojos, e instantáneamente, nacerían otras formas al mismo tiempo y en el mismo lugar.

Por esto decimos que es atemporal: nuestra realidad no es eterna, y para las dimensiones superiores, lo real es aquello que se mantiene incólume y eterno por siempre jamás. Todo lo demás es transformado, reciclado, absorbido y enviado a nuevas creaciones.

Todo es relativo en el universo.

Por ejemplo: nuestras creencias se basan en lo que nosotros conocemos. Hemos formado religiones que aparentemente tienen la extensión de un océano, pero con 2 centímetros de profundidad. La tecnología, la medicina, los avances científicos, la literatura, la filosofía, la psicología, etc. tienden a transformarse a medida que vamos avanzando en la investigación y el descubrimiento. Por esto, lo que el presente nos demuestra como una realidad contundente, el futuro lo derrumba, y el pasado lo anula ¿cómo podemos decir que nuestros sentidos son reales?

El mundo material de una vida subconsciente debe ser vivido con mucho cuidado, solo un ser despierto y con sus sentidos energéticos conscientes puede palpar la diferencia, y para ello debemos existir de acuerdo con las verdaderas percepciones que nos rodean.

Vivir en el subconsciente significa que el individuo está por debajo de la conciencia psicológica. Él no es consciente de ello, porque es un conjunto de pensamientos contenidos que escapan de su conciencia, por esto no percibe su propia realidad. Esto es lo que se denomina estar dormido. Cuando el ser despierta con conciencia, entonces decimos que está despierto.

Muchos de nosotros percibimos que estamos viviendo equivocadamente; otros toman las riendas de sus vidas y rectifican, más hay aquellos que se encuentran atados e inmersos en sus convicciones, en sus miedos e inseguridades, y no logran salir. Giran y giran en un círculo vicioso, hasta que llega algo o alguien y lo ayuda.

Los sentidos fueron creados por una necesidad de percepción, más nosotros los hemos degenerado para el placer. Los hemos convertido en un placebo y en una droga. Los sentidos materiales nos fueron dados al hombre planeta Tierra, para que pudiéramos percibirnos a nosotros mismos y a nuestro entorno.

A través de la evolución, estos sentidos tenían que desarrollarse y convertirse en sentidos más profundos, como la intuición, la sensibilidad, la percepción y la captación, más no fue así: nosotros los degeneramos y con ello dimos otro sentido a nuestras vidas.

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