Los ayaplianos se desarrollaron de acuerdo con los cánones del universo. Sus planetas fueron colonizados al igual que el nuestro. El problema con nosotros surgió en el camino de la evolución, debido a procesos químicos, medio ambiente hostil, gravedad, frecuencia y herencia. Nosotros nos distorsionamos y ellos no.

 Cada planeta, sistema y constelación, se formó según las adaptaciones genéticas que se transformaban en el transcurso de la evolución. Nosostros somos los ángeles caídos, lo que significa que nuestras mentes quedaron aprisionadas en la masa encefálica, la cual no puede imaginar, crear, volar o comunicarse con otras realidades. Nos quedamos solos, huérfanos y aislados en la oscuridad de nuestras vidas hasta hoy, que estamos despertando conscientemente.

 Ahora que estamos despertando, estamos felices de podernos comunicar y transmitir el conocimiento universal, para que podamos recordar y con ello activar los cristales. Comenzamos a trabajar y reactivar los circuitos dormidos, y cuando todo funcione de acuerdo a lo establecido, entonces ellos se comunican mentalmente (telepatía o canalización). Somos nosotros los que ascendemos.

La especie-hombre tiene un solo origen en el universo, unos son sutiles, otros densos. Lo importante es la energía pensamiento. Todos poseemos cabezales y terminales. Somos hijos del principio único, un solo origen y un igual retorno.

Cuando la dimensión regular comenzó a colonizar otras realidades (dimensión secundaria y primaria) y lo hizo con equidad y justicia: todos por igual. Escogieron planetas similares para que el desarrollo de la energía se desenvolviese uniformemente. En la mayoría de ellos, la evolución se efectuó según lo establecido, solo que algunos planetas, como la Tierra, no se ajustaron al plan evolutivo, y al no hacerlo, se crearon otras realidades.

Ellos tienen cuerpos materiales delgados, son altos, de piel perfecta y cobriza, sin uñas, sin cabellos, ni pelos, sin dientes, con piernas y brazos largos, con ojos grandes y oblicuos, con nariz, boca y orejas pequeñas.

Se alimentan de líquidos nutrientes que beben, y otra parte la respiran a través del aire (energía gaseosa). No desechan nada, no conocen las enfermedades, y si tuvieran alguna de ellas, sería benigna y sin importancia.

Poseen conocimientos profundos sobre la naturaleza y el hombre.

Trabajan también con la sabiduría universal, integrándola a sus estudios e investigaciones. Pertenecen a la Confederación Cósmica Interestelar.

Se transportan en naves espaciales y viajan enormes distancias. El planeta Tierra recibe sus visitas desde hace mucho tiempo, pertenecen a Las Pléyades, Centurión, Júpiter, Alfa Centauri, Orión, Andrómeda, Sirio. Estas realidades son parecidas a las nuestras, pero existen otras realidades en estados más sutiles, que pasan desapercibidas por ser existencias paralelas a la energía densa y material.

Muchos seres del planeta Tierra se comunican con ellos, tanto física como telepáticamente. Estas realidades tienen sus bases en el interior del planeta o en las altas montañas, entran y salen por los polos, aprovechando que en ellos no existe la gravedad. Son seres altamente evolucionados y elevados. Se les conoce en el universo como ayaplianos.

La forma-hombre tuvo un solo origen: ayapliano. Al diseminarse en el universo y colonizar infinitos planetas, esta especie única se adaptó al medio ambiente de cada planeta, sistema y constelación. Adquiriendo características preponderantes que lo diferencian uno del otro, la forma-hombre continúo basándose en los códigos genéticos, más estos se fueron transformando en diferentes razas que hoy pueblan el universo. Por ejemplo nosotros somos ayaplianos-humanos.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This

Gracias por tu interés

Si te ha sido útil, compártelo con tus amig@s. Gracias.

Shares