Ellos tienen cuerpos materiales delgados; son altos, de piel perfecta y cobriza, sin uñas, sin cabellos ni pelos, sin dientes, con piernas y brazos delgados, con ojos grandes y oblicuos, con nariz, boca y orejas pequeñas.

Se alimentan de líquidos nutrientes que beben, y otra parte respiran a través del aire (energía gaseosa). No desechan nada, no conocen las enfermedades, y si tuvieran alguna de ellas, será benigna y sin importancia.

Poseen conocimientos profundos sobre la naturaleza y del hombre.

También trabajan con la sabiduría universal, integrándola a sus estudios e investigaciones.

Pertenecen a la confederación cósmica interestelar. Se transportan en naves espaciales y viajan enormes distancias. El planeta Tierra recibe sus visitas desde hace mucho tiempo, pertenecen a Las Pléyades, Centurión, Júpiter, Alfa Centauri, Orión, Andrómeda, Sirio.

Estas realidades son parecidas a las nuestras, pero existen otras en estados más sutiles, que pasan desapercibidas por ser existencias paralelas a la energía densa y material. Muchos seres de la Tierra se comunican con ellos, tanto física como telepáticamente. Estas realidades tienen sus bases en el interior del planeta o en las altas montañas, entran y salen por los polos, aprovechando que en ellos no existe la gravedad.

Son seres altamente evolucionados y elevados. Se les conoce en el universo como ayaplianos.

La forma-hombre tuvo un solo origen: ayapliano. Al diseminarse en el universo y colonizar infinitos planetas esta especie única se adaptó al medio ambiente de cada planeta, sistema y constelación. Adquiriendo características preponderantes que lo diferenciaban uno del otro, la forma-hombre continúo basándose en los códigos genéticos, más estos se fueron transformando en diferentes razas que hoy en día pueblan el universo. Por ejemplo: nosotros somos ayaplianos-humanos.

Mientras vamos elevando nuestras razas internas (pensamientos positivos que transforman la energía), ¿cómo es nuestra evolución? 

Ante todo, debemos tener el conocimiento de por qué en el planeta Tierra existes razas diferentes.

Cuando la dimensión regular colonizó el planeta Tierra, lo hizo con pleno conocimiento, porque ya tenía otras experiencias de otros planetas regulares que también habían sido implantados y colonizados.

Estas primeras experiencias en los mundos regulares se basaban en implantar al hombre en estado embrionario y dejarlo desarrollar en su medio ambiente. Las primeras experiencias no dieron los resultados esperados, más poco a poco a través del desarrollo y evolución natural, lograron crear un ser-hombre que se adaptó y desarrolló.

Al principio, el ser-hombre de la realidad regular fue hermafrodita, pero por circunstancias del medio ambiente y de un precario desarrollo, decidieron separarlo en 2 expresiones: una masculina y otra femenina. Así pudieron también realizar la procreación y la continuidad de la especie.

Después de muchos experimentos, investigaciones y estudios, lograron el éxito esperado; la forma-hombre respondió, así que decidieron implantarlos en otros planetas. Para hacerlo, debieron tomar todos los cuidados y primero tuvieron que encontrar algunos planetas en la realidad regular que se adaptasen a las condiciones requeridas.

Encontraron y prepararon a los planetas escogidos. El ser-hombre se desarrolló maravillosamente; la experiencia dio resultados extraordinarios. La dimensión regular estaba satisfecha y decidida a continuar poblando el universo. De esta manera, ellos podrían asimilar todo el conocimiento de estas realidades densas y controversiales.

Pasaron millones de años inimaginables, y cuando el ser-hombre se encontró plenamente evolucionado y elevado, como la realidad regular había imaginado, decidieron colonizar otras realidades más densas y lejanas. Así pues, fueron descendiendo poco a poco, de plano en plano, y de grado en grado.

Miles de millones de años pasaron hasta llegar a la realidad primaria. Fueron descendiendo a través de la terrible densidad, adaptándose y colonizando los planetas que se encontraban en ella, hasta que llegaron a 7 planetas de características parecidas. Uno de estos planetas era el planeta Tierra. Estos fueron acondicionados y adaptados para recibir a los colonos voluntarios, que se encargarían de colonizarlos, investigarlos y estudiarlos.

Cuando estos seres llegaron al planeta Tierra en sus naves interplanetarias, se ubicaron en diferentes lugares. Algunos se quedaron en África, otros en América del Sur, en Asia y Groenlandia. Los colonos descendían de un solo origen: ayapliano.

Por lo tanto, el desarrollo y adaptación debía ser igual para todos. Sin embargo, no fue así, el clima, la alimentación, el medio ambiente hizo que adquiriesen características diferentes en su evolución, y no nos olvidemos que estas diferencias se acentuaron también en la distorsión y la faja oblicua.

Así, pues, se formaron 4 razas que son el origen de la especie hombre-planeta Tierra:

África: Negroide

América del Sur: Cobriza

Asia: Mongoloide

Groenlandia: Caucásica

Los mundos regulares adaptaron al planeta Tierra para la subsistencia del ayapliano – colono pero antes de hacerlo realizaron infinidad de experiencias con el reino vegetal y por último con el reino animal. Estos 2 últimos son los extraños resultados de experiencias genéticas necesarias para crear el medio ambiente perfecto para el hombre. Por esto nosotros tenemos esta variedad inexplicable de especies tan raras que no tienen razón de ser.

A través de la evolución, muchas de ellas son absorbidas por la madre naturaleza, que las va eliminando poco a poco del código genético, las absorbe y las manda a nuevas creaciones.

La evolución del hombre-planeta Tierra consiste en unir las 4 razas de origen y crear una sola, y también en unir todos los pensamientos y formar uno solo.

La especie futura del hombre tendrá estas características:

Alto y delgado, sin cabellos ni pelos, cabeza desarrollada, piel aceitunada, ojos rasgados grandes y claros, manos y pies alargados, sin dientes ni uñas, corazón pequeño, sistema sexual normal, sistema digestivo acondicionado a alimentos leves, boca pequeña, pulmones y cerebro desarrollados, sistema respiratorio energético, sistema circulatorio energético.

Con esta explicación estamos observando que estamos regresando a nuestros orígenes. A ser nuevamente ayaplianos. Este es nuestro origen. Cuando entremos en la ciudad interna, comenzaremos la metamorfosis y la transformación de nuestras energías-elementos.

Cada 28 mil años se desarrolla una raza. Nosotros desarrollamos la raza atlante y estamos ingresando a la cuarta raza: acuariana.

En la entrada de la alineación, año 2014, comenzó la gestación del ser-energético. En esta conjunción se une la trilogía:

Cuerpo, alma, espíritu.

Pituitaria, rima y pineal.

Mente, energía y pensamiento.

Conocimiento, entendimiento y amor.

Cabezal, terminal superior y terminal inferior

Dimensión Regular, Secundaria y Primaria.

La entrada al alineamiento se produjo en el año 2014 y la iniciación será en el año 2228. Esto significa que el planeta Tierra se encontrará con el núcleo de la conjunción con otras dimensiones. Cuando suceda este eclipse dimensional, el hombre-planeta Tierra estará preparado mentalmente para comenzar el intercambio cultural de especies.

En estos 200 años, el planeta Tierra tiene un avance extraordinario en ciencia, tecnología y espiritualidad. Está adaptado y preparado para recibir el conocimiento universal, puesto que al habernos elevado utilizaremos la tecnología correctamente.

¿Cómo las realidades superiores se fundieron con las inferiores? 

El amor es un elemento que une estas 2 realidades. Lo llamamos también con el nombre de neutrón o quark.

Es el mediador entre evolución y elevación, negativo y positivo, superior e inferior, lado izquierdo y derecho, y todo lo que significa un antagonismo en el universo.

Las dimensiones superiores se diseminaron en los millones y millones de cristales-espejos e invadieron el universo con su sabiduría y amor, permitiendo a la forma-hombre el regreso a su Principio Único.

El signo se había formado: X

La forma también: X

El color se había unido: 1

La vibración también: 9

El ritmo se grabó: 8

La frecuencia se estabilizó: 7

La probabilidad creció: XXX

La expresión se ordenó: X + X +1 + 9 + 8 + 7 + X + X + X = 75 – 7 + 5 = 12 – 1 + 2 = 3.

3 y múltiplos de 3 son la realidad universal.

Las primeras formas-hombres se desarrollaron en la realidad regular, hoy en día son los responsables de los hemisferios del universo.

Son la cabeza de toda la realidad y desde sus planetas comandan la confederación intergaláctica, donde todos los planetas, constelaciones y sistemas funcionan interactivamente entre ellos para el avance universal.

El hombre de la realidad regular se mantuvo incólume y completamente ayapliano, este hombre no deformó su energía, y se puede decir que el conservó su pureza y su origen, a diferencia de las otras dimensiones, donde la energía encontró otros caminos y, al hacerlo, transformó el origen del hombre, o mejor dicho la finalidad de su creación.

Los primeros voluntarios que se quedaron atrapados fueron aquellos de la realidad regular. Al hacerlo se quedaron encargados de las dimensiones inferiores. Los voluntarios han continuado investigando y nunca dejaron de comunicar sus avances a las realidades superiores, porque así, de esta forma, la sabiduría del universo ha podido encajar las piezas manteniéndose incólume y eterno.

El universo de las realidades inferiores está perfectamente ordenado, y son las realidades regulares que se encargan de ello. Para mantenerlo así, crearon las jerarquías de mando y de responsabilidad.

Primero tenemos que saber que el universo está dividido en 4 hemisferios: norte, sur, este y oeste.

Los ángulos meridionales y transversos marcarán la diferencia entre ellos. Cada hemisferio tiene características que lo diferencian, y cada uno de ellos también tendrá diversas formas para intercambiar informaciones y trabajo. Sabemos que el universo está dividido en dimensiones, más estas dimensiones no están agrupadas: cada una de ellas pertenece a un hemisferio diferente. Podemos compararlo con la subida en la cadena del ADN, una subida en espiral. Así se encuentran ubicados estos hemisferios.

Hemisferio norte:

Las forman 3 grandes constelaciones: Querihel, Setihel y Tanihel. Estas 3 constelaciones son las más antiguas de la realidad universal. Nosotros, no las podemos ver ni ubicar, pues se encuentran fuera del alcance terrestre (o sea, en el lado opuesto, ya que el universo es redondo).

Cada hemisferio contiene en si mismo las graduaciones, planos y dimensiones que lo forman. Los planetas, sistemas y constelaciones tienen un movimiento de rotación y traslación, por eso siempre se están formando los alineamientos cósmicos. Así se producen las interacciones equinocciales que la mente universal necesita para el buen funcionamiento.

Hemisferio sur:

4 grandes constelaciones lo forman: Orión, Alpha centauri, Andrómeda y Centurión. Al igual que el hemisferio norte, comprende en sí mismo todos los grados, planos y dimensiones.

Hemisferio este:

Comprende 4 constelaciones: Virgo, Celea, Calixto y Antropea. nosotros ya hemos ubicado parte de estas constelaciones; la lejanía con el hemisferio sur imposibilita su estudio y situación.

Hemisferio oeste:

4 constelaciones lo forman: Libra, Nideaes, Serian, Milayes.

Estos 4 hemisferios forman el círculo de nuestro universo. Cuando decimos nuestro universo, nos referimos a que todos estamos en un ángulo de 180 grados, por lo tanto, nos encontramos en una misma longitud y en una misma latitud. Esto significa que la interacción es uniforme y continua.

Existen en el universo miles de millones de ángulos, por lo tanto, hay miles de millones de universos. Es inimaginable. El código genético universal es infinito, y en este código los universos realizan su trabajo de ordenamiento, existencia y continuidad.

Cada uno de los hemisferios están divididos por una jerarquía cósmica de interacción; su funcionamiento es igual al Ser Uno. Todos hacen el trabajo que les corresponde para mantenerlo actualizado, vivo y sano.

Veamos ahora la jerarquía del hemisferio sur, donde nosotros pertenecemos.

Cuando la forma-hombre fue creada, los 4 hemisferios recibieron la implantación de las formas-hombres y la desarrollaron según el medio ambiente en que se encontraban. Fue así como las especies universales se desenvolvieron.

La forma-hombre solo fue implantada en los mundos regulares de estos hemisferios, porque después ellos mismos se encargaron de colonizar los otros mundos.

La historia de Adán y Eva que nosotros conocemos no sucedió en el planeta Tierra sino en las realidades regulares. La implantación consistió en crear la forma-hombre desde sus inicios de creación. Miles de millones de años del tiempo evolutivo pasaron antes de que el hombre pudiese colonizar otras realidades, y cuando lo realizó, siempre estuvo pendiente de estas colonias y de su desarrollo; no dejaron nunca de preocuparse porque tuvieran todo lo necesario para su desenvolvimiento y proceso.

Los primeros planetas que recibieron a las formas-hombres fueron las 4 constelaciones ya nombradas, y los planetas que las albergaron fueron:

Orión: la estrella Celeste, Cyron, Cirades, Malatea, Tryon, la constelación de las Triades, Centropeya, Triana, Obelar.

Alfa Centauri: Kryón, Las Pléyades (Morlem), la constelación de Géminis, la cruz del Sur.

Andrómeda: Indigus, Iríastos, Celea, Justos.

Centurión: Taurus, Aries, Anatea.

Estos planetas fueron los primeros que recibieron a las formas-hombres, que se desarrollaron plenamente. Son planetas antiquísimos que ya explotaron de vejez y actualmente viven en la combustión alciática.

El universo se recicla constantemente y recicla sus formas básicas; de lo que era el hombre cuando se formó, ya no queda ni la más remota semejanza, ha habido transformaciones, ajustes y uniones que lo han convertido en un universo más solido y estructurado.

Actualmente estos planetas nombrados se encuentran en la combustión alciática; continúan comandando y dirigiendo el universo, puesto que son la cabeza del universo. En el proceso evolutivo y de elevación, los mundos regulares llegaron a su máxima expresión de sabiduría, y con ello logaron colonizar muchos otros planetas. Al hacerlo se convirtieron en los responsables de ese vasto universo, trabajo que siempre han realizado conjuntamente con la dimensión perfecta.

Los 4 hemisferios trabajan en conjunto, preocupándose de que la forma-hombre se desarrolle plenamente, tanto en su condición calorífica como en la alciática.

Las realidades regulares no están sujetas a la encarnación, al nacimiento o a la muerte: ellas son eternas. Sus cuerpos son de energía muy sutil, y cuando le llega el momento de trascender, dejan sus cuerpos voluntariamente y regresan al origen de su existencia, a la dimensión perfecta. Recuperan sus cuerpos, que quedaron suspendidos en estado criogénico para continuar en la eternidad de la creación.

Cada vez que uno de estos seres trasciende lleva consigo miles de millones de energías pensamientos que lo forman, puesto que lo acompañaron en todas sus existencias. Ellos son los miles de millones de energías pensamientos que él albergó en el transcurso de su evolución y elevación. Cuantas más energías pensamientos albergue un ser, más evolucionado y elevado está.

Son pocos aquellos que en los mundos regulares trascienden: se necesita llegar a una vibración agudísima y a una sintonía universal de grandes proporciones. Cuando vemos una trascendencia de alto nivel, podemos decir que se ha formado un alineamiento cósmico de gran importancia, y que será trascendental para el buen funcionamiento del Ser Uno.

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