Todas las células del cuerpo poseen energía eléctrica y combustión calorífica. Muchas de ellas retienen más energía que otras, dependiendo del sistema al que pertenecen.

Por ejemplo:

Las células del sistema digestivo son las que más retienen la energía calorífica y son las energéticamente más condensadas.

Las células se nutren de la combustión y al hacerlo emanan una energía luminosa que da luz y calor, y todas las demás se nutren de esta energía.

Comparativamente serían los soles que nosotros necesitamos para mantener a nuestro todo caliente y que no se congele.

La unión de miles de millones de células es lo que los mundos superiores llaman calderas, y en esa caldera es que se concina toda energía inservible.

Recordemos que en el universo exterior una célula puede ser comparada con un planeta.

 

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