La dimensión primaria pertenece a la trilogía universal. La forma energética de sus cristales es, como su nombre indica, triangular.

La malla energética construida alrededor de la dimensión primaria tiene esa forma. Las energías pensamientos primarios deben tomar esta forma para poder, pasar por la malla que los mantiene presos en esta realidad densa y oscura.

Si el cristal-pensamiento desencarna y no puede pasar por ella, rebota y regresa a encarnar en la realidad que le corresponde, mientras él no forme su energía triangularmente, no puede trascender a otros planos de existencia.

Así se pasa de plano en plano dentro de las dimensiones, formando los cristales-pensamientos según la figura geométrica que les corresponde:

Dimensión primaria: triángulo; Dimensión secundaria: cuadrado; Dimensión regular: hexágono; Dimensión perfecta: octógono; Dimensión etérea, divina y sublime; círculo.

Cada dimensión modela la forma de sus cristales-pensamientos según el conocimiento, entendimiento y amor que los caracteriza.

Para formar el triángulo, la dimensión primaria debe unir su trilogía: energía-materia, energía-pensamiento, energía-mental. Significa que las 3 glándulas deben trabajar conjuntamente: La glándula pituitaria, rima y pineal. Cuando estas glándulas trabajan unidas, traen como resultado el despertar llamado en el universo circuito lid. Este se encarga de unir otros circuitos cerebrales, formándolos en uno solo llamado alianza circular.

Al llegar a este punto, él formará su triángulo y este le permite entrar al conocimiento universal. Creó su unión y enlace. Con ello, la punta del triángulo se abre, emanando energías pensamientos cristalizados en forma de triángulos. Ellos salen de la glándula pineal, formando un cordón umbilical mental que permite comunicarse con otras realidades. Esto se realiza por merecimiento y trabajo mental espiritual.

En pocas palabras, para pasar de plano en plano, primero se nace en el plano mental y luego material. Para que el ser-pensamiento pueda albergarse en un plano superior material que lo reciba y acoja, debe merecerlo gracias al esfuerzo y dedicación. Solo así el ser puede transcender o elevarse a otras realidades de existencia. Una vez abierto el triángulo y formado el cuadrado, el ser está preparado para encarnar en otros planos de vida. Debe pasar por todos los planos existentes de la dimensión primaria, hasta llegar a perfeccionar el cuadrado. Cuando lo logre, podrá pasar a la siguiente dimensión.

Cuando su energía pensamiento tome la forma cuadrada, aumenta una cuarta visión llamada circunferencia. Su mente se amplia y con ello también su conocimiento y entendimiento, los cuales abarcan la visión global del universo.

Al pasar de plano a plano, el ser va desarrollando el cuadrado a través de miles de experiencias y vivencias que lo ayudan a pulir las puntas del cuadrado. De esa manera formará el hexágono, que adquiere otros ángulos de visión: la profundidad y la inmersión. Continuando el camino de evolución y elevación, el ser llegará a la dimensión regular. El hexágono abrirá también sus puntas, dejando entrar la sabiduría. Esta es simbolizada por el octógono, o sea, el número 8, que significa infinito.

La numeración matemática del Todo parte de este número, y al tener el ser sus cristales-pensamientos en forma octogonal, abre para sí mismo otros ángulos de visión, que son la visión circular y la dimensional.

Cuando el ser transciende a otras realidades superiores, el octógono se convierte en círculo, abarcando la totalidad de los cristales y formando un cristal dimensional que poseerá la forma completa.

Su visión ya no tiene ángulo; su universo y realidad son circulares. Su conocimiento, entendimiento y amor es completo y total.

El ser llegó a lo más profundo de su existencia interior, es su propia realidad, es el Ser Uno.

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