Todo comienza cuando tenemos conciencia de ello, somos dioses, tenemos que expresarnos, formamos parte del universo.

Existimos sin conciencia. Más ahora somos Luz. Somos una luz con todos los colores imaginables. Una Luz que nos hace ver, entender, conocer e indagar. Esta Luz nos permite tener conocimiento, entendimiento y amor para entender la realidad.

Luz es tener conciencia de todo el proceso de la existencia.

En el principio del todo, había luz, silencio y mucha paz. Existimos, estamos presentes, fluctuamos, somos miles de millones de centellas fluorescentes, emitimos resplandores de colores que se entrelazan unos con otros.

Cada uno de nosotros lleva dentro de sí la partícula del creador (nimeo). Somos millones de esporas delicadas y con conciencia frágil. Somos un tejido energético que tiene una forma delicada.

Cuando fuimos lanzados al exterior, fuera del creador, nuestra forma que antes era mental se convirtió en una expresión más definida con respecto a nuestro trabajo universal. Al principio de nuestra conciencia, fluctuábamos gravitando alrededor del centro y de nosotros mismos. Con armonía, paz y contemplación a nuestro creador, viviendo en un estado de felicidad interminable.

¿Esta es nuestra realidad de conciencia? ¿Esta es la forma en la que debemos existir, siendo luz en una vasta creación?

No.

En medio de todo ese entendimiento, nuestra mente nos lleva a comprender que tenemos que ser activos, dinámicos. Sabemos que somos cristales (energía), y esta tiene que fluir, con movimiento, con cambio, para no corrompernos y estancarnos.

Somos nimeos, como tales necesitamos de otros para complementarnos y poder desarrollar nuestra existencia.

Tenemos que entender y estudiar nuestra forma. ¿Con qué significado y para qué? Para formar parte de una gran mente de conocimiento y entendimiento. Para nuestro beneficio, para transportar las ideas del universo y poderlas compartir con otras realidades.

¿Cómo podemos comunicar las ideas sin perder el hilo de la continuidad y correlación?

¿Cómo nos unimos para realizar el trabajo?

La unión de todos nosotros ha formado una membrana tan fuerte y resistente que nunca podrá ser quebrada. Así conseguimos la continuidad y la correlación. La mente es eterna, porque nosotros somos esa comunicación eterna, a esto lo llamamos neuronas.

Somos neuronas de la mente universal.

Nos falta todavía mucho, porque tenemos que crear el ambiente propicio para reconectarnos con la existencia.

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