Cuando se produce lo que nosotros llamamos muerte, ¿adónde vamos? ¿Al cielo, al purgatorio o al infierno? ¿Oh, a ninguno de estos sitios?

Nosotros vamos en energía pensamiento al mundo mental de otros seres formas hombre que nos albergan. Esto se produce por afinidad energética.

Nosotros no podemos fluctuar o divagar sin la electricidad energética que nuestro cerebro emana. Dependiendo de la frecuencia, graduación, forma, signo, color, ritmo, etc. seremos atraídos o rechazados.

Cuando desencarnamos, llevamos con nosotros nuestras energías pensamientos. Ejemplo: estas energías pensamientos se encuentran en grado 30. Esta energía 30, será atraída por todo lo existente que contenga esta graduación. Pudiendo ser otro ser, un planeta, un sistema, etc.

La energía desencarna para poder recorrer el universo mental, siempre y cuando sea en el grado 30 que le corresponde, hasta encarnar de nuevo y proseguir su existencia.

El universo es ordenado, perfecto. Nada se mezcla o se invade, a no ser que exista una necesidad compensatoria.

El desencarne se produce cuando la energía baja mucho de voltaje, tanto que ya no produce un nivel eléctrico que pueda mantenerla estable. Esta electricidad en vez de originar vida produce deterioro energético, pues sus cristales no vibran.

Cuando la energía densa que se encuentra en la corriente energética no fluye, se deteriora, se oxida y se traba, corrompiendo la energía materia, que no aguanta y se descompone.

El pensamiento desencarna y tiene que buscar inmediatamente un albergue para continuar vivo y alimentado. Él es electricidad de mente por tanto son otras mentes de su mismo planeta o del universo las que se encargarán de mantenerlo vivo.

Este proceso de encarnar y desencarnar es el único medio que las dimensiones densas (dimensión primaria, inferior, de creatividad) encontraron para seguir subsistiendo, plasmando y ejecutando sus pensamientos.

A diferencia de las otras dimensiones (sublime, divina, etérea, perfecta, regular, secundaria) que pueden realizar sus creaciones solo con el deseo de sus pensamientos, ellos moldean la energía con la voluntad de sus mentes, crean, realidad a imagen y semejanza de sí mismos.

La dimensión regular tuvo que crear una energía materia (cuerpo físico) que le sirvió de vehículo para poder plasmar sus pensamientos. Esta energía materia transporta, agarra, ve, oye, se comunica, y sobre todo, también los albergar. Es la única manera de tener un motor eléctrico, es decir, un generador cerebro que produzca la vida.

Así pueden continuar la existencia, cargándose de electricidad cerebro mental. A la par que logran la continuidad y subsistencia en la realidad densa.

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