El universo es un todo que está interrelacionado. Existimos unidos, conectados.

Somos un cuerpo, este vive, se alimenta por el trabajo que todos realizamos.

Cuando el creador se expandió, fue porque estaba naciendo. Fue concebido por la mente (semen) unida a la energía (óvulo) y crearon a su hijo, el pensamiento (forma-hombre, nosotros).

La idea había nacido y se desarrollaría, como cualquier ser en el universo.

La dimensión sublime, divina, etérea y perfecta albergaron la idea (cómo un útero alberga a un bebé) y la idea tomó forma, nació y se hizo realidad hasta convertirse en pensamiento. Cuando la idea estuvo pronta y formada, estas dimensiones la hicieron nacer en la dimensión regular. Allí creció y se desarrolló, ellos se encarnaron en ella y así descubrieron y existieron en otras realidades.

El pensamiento necesita alimentarse de ideas para reciclarse y no estancarse. Constantemente está ascendiendo y descendiendo en la realidad universal. Las formas-hombres siempre están captando en sus cerebros los pensamientos que la dimensión regular manda. Esta dimensión capta las ideas de las dimensiones superiores, las desglosa, las digiere, las entiende y las estudia. Una vez hecho esto, las manda en forma de pensamientos a las otras dimensiones que la siguen: secundaria, primaria, inferior y de creatividad. Todas se alimentan de estos pensamientos ya trabajados y los adaptan a su realidad de existencia. Cuando estos pensamientos bajan, tienden a olvidar su origen y es mejor así, porque de esta forma realizan mejor su trabajo.

En realidad, son las energías pensamientos de los mundos regulares que descienden, encarnándose en realidades más densas, y cuando regresan, están plenas de experiencias y vivencias.

Casi todos nosotros pertenecemos a la dimensión regular, solo que no lo recordamos.

Por eso no estamos aprendiendo: estamos recordando. Muchas veces, e intuitivamente, sentimos que no pertenecemos al planeta Tierra, porque cuando fue colonizado, los voluntarios que descendimos lo hicimos de mundos más elevados. Nos quedamos atrapados sin poder regresar debido a una falla gravitacional.

Las dimensiones secundaria y primaria albergan a las energías pensamientos de la dimensión regular. Propiamente estas energías se encarnan en las realidades más densas, para estudiarlas, analizarlas y aprender de ellas. Muchas veces, las energías pensamientos, al vivir muchas vidas en la densidad, tienden a enfermarse y a densificarse, quedando atrapadas y sin poder liberarse.

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