Cada dimensión utiliza los cabezales y terminales según las condiciones de su realidad y existencia.

Para la dimensión sublime, son la razón de su existencia. Su unión y realidad es colectiva y cualitativa, no se pueden separar, son un conjunto; son todo, son uno.

Se comunican por toques e impulsos. Sus cuerpos son filamentos y circuitos por donde pasan los nimeos grabados del universo. Este proceso se produce por la cantidad acumulada de información recibida por los terminales, que los clasifican.

El universo tiene un latido, una entrada y salida de energía. La dimensión sublime aprovecha este latido para mandar y recibir información. También bajan y suben entre todas las dimensiones.

Los canales energéticos se pueden comparar con nuestro cuerpo material. Ejemplo: Nosotros tenemos venas, arterias, el latido del corazón, que impulsa la sangre. De esta misma forma, la energía se desplaza por el universo.

La dimensión sublime se transporta por la fuerza de este latido, y la transformación energética se realiza a través de la malla universal. Ejemplo: cuando tenemos un dolor en el pie, el primero que lo capta es el cerebro. El cerebro no baja al pie para ser consciente de este dolor, es el sistema nervioso el que manda los impulsos, que son registrados automáticamente por el cerebro. Así que podemos comparar los terminales superiores e inferiores de la dimensión sublime con nuestro sistema nervioso. Son sus censores.

La comunicación energética depende del impulso, que es clasificado y ordenado según el color, la vibración, la forma, el signo y todo lo que contiene esta energía pensamiento.  Cuando el impulso de la energía pensamiento captada es débil, es absorbido por uno, dos o más cabezales, que lo procesan y transforman en ideas. Estas son enviadas al universo que se alimentan de ellas.

Cuando el impulso de la energía pensamientos es fuerte, estas llegarán muy lejos, son absorbidas por la mente universal, que las convierte en ideas elevadas. Estas ideas se conocen con el nombre de ideas geniales, contienen un alto grado de voltaje energético y nimeos de la calidad más pura.

A menudo los cabezales de la malla que se encuentra diseminada en el universo no llegan a captar las energías pensamientos que regresan de las dimensiones más densas, como la nuestra (dimensión primaria), porque somos pensamientos de voltaje bajo e impulso débil. Estos pensamientos débiles pueden ser captados por los mismos grados que los emanaron. Se forma un círculo vicioso de energías pensamientos que no logran salir y que regresan una y otra vez al mismo lugar del que partieron. Por la densidad que los caracteriza, nosotros nos alimentamos de estos pensamientos repetitivos, débiles y de bajo voltaje, por esto no incorporamos conocimientos nuevos a nuestras energías pensamientos.

La dimensión sublime, manda al universo las más grandes y maravillosas ideas de contenido puro, de alto voltaje, colores claros y formas perfectas. Ellas van descendiendo por las dimensiones, planos y grados, que las captan y trabajan según su entendimiento, más cuando llegan a nosotros sucede lo siguiente: nuestro cerebro está dividido en 2 partes, lado derecho y lado izquierdo. La mayoría de nosotros solo trabaja con el lado izquierdo, pues el otro se encuentra en pleno desarrollo. Cuando los nimeos llegan a nuestros cerebros, el lado izquierdo no los puede captar, ya que se encuentran llenos de cristales densos, y el lado derecho asimila más o menos un 10%, ya que está en pleno desarrollo.

La dimensión sublime, nos enseña que tenemos que desocupar del lado izquierdo del cerebro de estos cristales densos, alimentando el lado derecho con nimeos elevados para equilibrar ambos lados, para acceder a las ideas actualizadas.

Pin It on Pinterest

Shares
Share This

Gracias por tu interés

Si te ha sido útil, compártelo con tus amig@s. Gracias.

Shares