Elementos - dimensión divina

por Charly | Diccionario

Los estudios de la dimensión divina partieron primero del Principio Único, tenían que profundizar en el descubrimiento, y este tenía que partir del punto uno: el nimeo.

Comprendieron que el Principio Único era un núcleo, donde los elementos (nimeos) se agrupaban en una efervescencia química, compuesta de nitro, neón, metano, carbono, nitrógeno, oxígeno, ácido nítrico, etc. Estos elementos químicos producen una intensa combustión, que en química se conoce como efervescencia.

No significa una efervescencia de calor o de fuego, sino una fusión de elementos fríos que hierven en sus propias burbujas gaseosas. Este núcleo era frío, efervescente y gaseoso, tanto que no soportó la presión y explotó, emanando una luz blanca, brillante y fría. Cuando, el núcleo explotó, se convirtió en un sol blanco y frío.

Los elementos que lanzó a los confines del universo eran exactamente iguales, solo que aquellos de menos peso quedaron más cerca del núcleo, y los otros comprimidos llegaron muy lejos.

La dimensión divina está cerca del creador, son compuestos de elementos leves, fríos y sin peso. Viven en el helio. Por esto son tan diferentes a nosotros, y a esta diferencia le dieron el nombre de antimateria.

La dimensión divina gira alrededor del núcleo, o sea del Principio Único. Están muy cerca de él, esto significa que también se alimentan de él. Giran en movimientos de traslación y rotación, a una velocidad 8 mil veces más rápida que la nuestra. Sus cuerpos tienen la forma hombre, solo que su energía vibra en una frecuencia altísima. Su ritmo es secuencial y la cadena numeral.

A diferencia de nosotros, que somos la dimensión de la cantidad, ellos son una dimensión pequeña y de calidad.

Su realidad no la podemos llamar constelaciones, sistemas o planetas, la llaman elementos. Viven en ellos, se alimentan de ellos y son ellos. Estos elementos les proporcionan la existencia, son energía pura y poseen los nutrientes que sus cabezales y filamentos necesitan, y a través de los elementos conocen el universo total.

Así como la dimensión sublime comparativamente corresponde a los neutrones y protones que generan la electricidad, la dimensión divina son los elementos de las neuronas; sin ellos, ningún cerebro puede trabajar. Son, mejor dicho, comparables a las sustancias químicas de las neuronas con la cuales un cerebro trabaja para transmitir el conocimiento de una zona a otra.

Son conocidos por ser el conocimiento y el entendimiento, mas ¿cómo un conocimiento puede ser transmitido mentalmente, sino existen los elementos para lograrlo?

Son los elementos mentales grabados de conocimiento universal.

El universo posee inimaginables elementos que forman al todo, ellos fueron formando millones de expresiones diferentes que se adaptaron a esas formas, se grabaron y se formaron para la continuidad del todo.

La dimensión divina son una pequeña parte de ese todo, pertenecen a la Mente y ese es su universo.

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