Encarnación

En el momento de la concepción, padre y madre dan 50 % de energía materia y 50 % de energía pensamiento. Son los genes físicos y metafísicos que transfieren a sus hijos.

La intensidad de la transferencia determina la fuerza de la energía, y está es clasificada por las características que la determinan.

Queremos decir que la herencia se inclina por aquel que es más fuerte en el momento de la concepción. Por eso no todos los hijos son iguales: depende del estado anímico en el que los padres se encuentran y de las prioridades energéticas principales de estos momentos.

Para saber porque nuestros hijos son tan diferentes, debemos tener en cuenta, primero:

El estado anímico en el que nos encontrabamos

Cómo fue la relación sexual

Cómo fue la concepción

Cómo fue recibido el anuncio de la concepción

Cómo fue el embarazo

Cómo fue el parto

Cómo fueron los primeros 7 años del niño

En todo este proceso, cómo son las energías pensamientos de los padres y parientes con respecto a la llegada de este hijo.

Si analizamos profundamente, sabremos a ciencia cierta diferenciar a nuestros hijos y entenderlos. No los culpen. Ellos no pidieron ser traídos así. Fuimos nosotros quienes los engendramos, y les dimos lo mejor o lo peor de nuestra energía. No nos lamentemos, tratemos más bien de corregir la equivocación a través del entendimiento y del trabajo psicoanalítico, aceptando la culpa y tratando de corregirla con amor, entendimiento y sobre todo con conocimiento de la causa y el efecto.

De esta forma se produce la encarnación del cuerpo astral. Es el legado ancestral de los antepasados que viven en nosotros y nos dan la vida. Este legado pasa de generación en generación, desde el principio de la creación, sin principio ni fin, círculo de vida y existencia.

Reencarnación

Cuando un niño crece y se desarrolla, tiene la mente para entender su realidad.

Si es concebido con energía de mediana calidad, puede transformar su vida a través del conocimiento, entendimiento y amor. O tal vez por un psicoanálisis o algún examen profundo de conciencia, transmutará voluntariamente su energía pensamiento negativa en positiva.

Cuando el bebé nace, sale del útero de la madre y da su primera aspiración, el ser energético (espíritu) se reencarna, se alberga en la glándula pineal.

Para que el ser energético se reencarne en el bebé, los 2 deberán tener compatibilidad energética. Queremos decir que el cuerpo astral (alma) de baja vibración no puede albergar a un ser energético (espíritu), pues este vibra en frecuencias más altas.

Cuanto más completo es el ser energético, más alta debe ser la frecuencia del cuerpo astral para que él pueda reencarnar. Por eso decimos que cuando el ser energético se está completando en su formación, no hay alma tan elevada en el exterior del planeta que lo pueda albergar, por eso  necesita reencarnar en la ciudad interna para continuar su elevación.

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