La energía es captada por nosotros, la asimilamos en buenas condiciones, pero la distorsionamos y enfermamos por falta de conocimiento y entendimiento. Esta energía pensamiento no es comprendida por la glándula pituitaria, por lo que es enviada a los mundos inferiores, o sea, a la energía materia (cuerpo físico).

El primer sistema que la absorbe es el sistema nervioso, al no poder asimilarla y usarla positivamente estos cristales, son rechazados (más enfermos de lo que estaban) y los manda al sistema digestivo. Este sistema empieza a sentir la pesadez y densidad de estos cristales. Dolores de estómago, mala digestión y falta de apetito son los síntomas que causan estos cristales densos y enfermos. El sistema digestivo al no poder trabajar con ello los envía al sistema respiratorio, todavía más enfermos. Los cristales, totalmente enfermos, desnutridos y casi petrificados comienzan a producir estragos mayores, como bronquitis, asma, pulmonía, etc. El sistema respiratorio, al no poder trabajar con estos cristales, los envía al sistema circulatorio. El proceso continúa arrasando, oxidando y corroyendo.

Venas, obstrucción de las arterias, ataque al corazón, mala circulación, varices, trombosis y más. El sistema circulatorio al no poder trabajar con ellos, los manda al sistema linfático. Al recibir este sistema cristales putrefactos y en estado de descomposición, y al estar su energía materia debilitada, los recibe sin ninguna defensa. El sistema inmunitario no funciona por lo tanto quedamos indefensos ante cualquier ataque de estos cristales negativos, y al no tener defensas, los pasa al sistema óseo, el cual los absorbe y petrifica. Los cristales enfermos quedan sin entendimiento, petrificados en el dolor de la ignorancia. Comienzan a corroer al sistema óseo, oxidándolo, aniquilándolo. Artritis, osteoporosis, cáncer en los huesos, etc.

Cuando todos estos sistemas son alimentados por cristales negativos enfermos, y están expuestos a un trabajo de baja calidad, el proceso de deterioro es más lento y muy sutil. El hombre empieza a reparar en las enfermedades, y muchas veces será demasiado tarde o demasiado grave.

Estando en estas condiciones, nos podemos imaginar cómo es el campo gravitacional que se forma, tan enfermo como su energía materia, y al estar formado de esta manera y a través de la glándula pituitaria, llegamos a la conclusión, al entendimiento, de que este cuerpo está exento de mente elevada. Significa que este ser trabaja solo con el lado izquierdo del cerebro, con las zonas 1, 2, 3 y con los centros 1, 2, 3. Al no tener el lado derecho activado, el universo lo considera como que no tiene mente, y al no poseerla no tiene espíritu, solo tiene el cerebro materia, donde radica el alma (cuerpo astral)

No podemos decir que en el planeta Tierra todos estemos divididos en positivos y negativos, no es así. Generalmente tienen los 2 polos, unos más y otros menos. Lo importante es que lleguemos a la comprensión y a trabajar con lo positivo. Así la balanza se inclina hacia el lado correcto. La energía materia mejora y levanta su vibración. Todos podemos formar al ser energético.

La enfermedad es considerada una distorsión del pensamiento, y cuando esta energía pensamiento está en estas condiciones, el entendimiento tiende a acomodarse en el cerebro para no sufrir. Desgraciadamente la glándula pituitaria, al no poder pasar la energía pensamiento a la glándula rima, trabaja sola, y al hacerlo no tiene apoyo, esto provoca que divage, fantasee y cree pensamientos irreales.

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