Cuando nos comunicamos con los mundos superiores, es porque nosotros llegamos a ellos, y no ellos a nosotros.

Nuestra glándula pineal es una antena que está formada por cristales de todas las formas y colores. Los nimeos grabados contenidos en esta glándula se encuentran llenos de energías pensamientos elevados. Cuanto más elevadas son nuestras energías pensamientos, más cantidad de cristales elevados contiene la glándula. Estos cristales giran alrededor de la pineal, alimentándonos de pensamientos elevados hasta tal punto, que se forma un cordón umbilical de energías pensamientos que buscan automáticamente su origen: el principio único.

Este sale de la glándula pineal y traspasa los planos y dimensiones hasta llegar al lugar que le corresponde, por vibración, color, forma, signo, sintonía, frecuencia, etc. Así nos comunicamos con los mundos superiores, porque desarrollamos a través de nuestras vidas, esta antena. Lo hicimos con esfuerzo, estudio, amor, conocimiento, entendimiento, dedicación, constancia, es el camino de regreso y de elevación.

La energía pensamiento necesita de dinámica. Esta lo impulsa a la realización activa; si no la tiene, entonces se convierte en energía pensamiento pasiva.

Un pensamiento sin dinámica no avanza; podemos entender que es la fuerza motora que impele al pensamiento a trabajar y realizarse.

La glándula pineal es un código importantísimo dentro nuestro sistema. Ella trabaja exactamente como un laboratorio, donde mezcla los cristales con la finalidad de encajarlos y distribuirlos adecuadamente por los sistemas.

Cuando esta glándula no recicla las energías pensamientos, estos se vuelven lentos, pesados y densos: les falta la dinámica que los activa. Cuando los pensamientos tienen dinámica, entonces la glándula pineal los hacer girar y al hacerlo, nos volvemos más activos, eficaces y rápidos.

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