Son energías pensamientos de otras realidades, que se encarnan en nosotros, y así puede proliferar el alimento energético (pensamiento creativo) que necesitamos para evolucionar y elevar a través de pensamientos elevados.

Esta es la función de los mensajeros en el universo, transmutar las energías negativas en positivas. Descienden a las realidades densas para trabajar la distorsión de los pensamientos, pero desde dentro hacia afuera, desde el interior del ser humano al exterior.

Esta una de las maneras que el universo tiene para transmutar y reciclar las energías pensamientos, a través de aquellos que se encargan de transmitir el conocimiento. Su propósito es ayudar en nuestros procesos de evolución y elevación.

Generalmente suelen venir de Orión, las Pléyades, Alfa Centauri, Andrómeda, Sirio etc. de planos superiores y más elevados. Son energías pensamientos muy parecidas a las nuestras. Poseen el conocimiento, entendimiento y amor. Muchos trabajan en el silencio consciente, pero ellos saben quiénes son.

El mensajero trabaja para el universo. En realidad, trabaja para la Hermanda Blanca, que está dividida en jerarquías y diseminada en diferentes lugares del cosmos.

Son voluntarios, llevando la palabra de planeta en planeta, dejan su legado, observan los resultados y luego parten a otra misión.

La alineación cósmica anunciada para los próximos 7 mil años hará que surjan muchos mensajeros, enviados por la confederación para preparar el terreno. Los mensajeros dividen su trabajo en diferentes grados y misiones; habrá aquellos de pequeñas realizaciones y otros de grandes misiones, como el mensajero que se convierte en avatar (Budha, Joshua Enmanuel, etc).

Unidos todos los mensajeros, tendrán la fuerza necesaria para ejercer el cambio y las modificaciones que esta realidad necesita. En los próximos 800 años, el planeta Tierra recibirá muchos mensajeros que anunciarán la llegada del enviado por la Hermanda Blanca: Abigahel.

Todas las energías pensamientos que se unan se convertirán en avatar.

Los mundos sublimes (mundos superiores), nos están mostrando, enseñando el camino de regreso, la recuperación de nosotros mismos. Es posible siempre que nosotros nos esforcemos en conseguirlo.

El funcionamiento del cerebro unido a la energía pensamiento es fundamental. El trabajo de las zonas cerebrales, de los chacras se debe realizar en conjunto para el buen funcionamiento y reciclaje de las energías pensamientos, así permiten que estas fluyan en el lado derecho del cerebro y alimenten al lado izquierdo.

Nuestra energía materia (el cuerpo) debe de estar en buenas condiciones, debemos cuidarla y amarla. También debemos entender que nuestros cabezales y terminales (Cabeza: cabezal. Tronco y extremidad superior: terminal superior. Extremidad inferior: terminal inferior) han sido creados para ejecutar ciertas funciones, con unos trabajos específicos y universales. Tienen que estar en buena forma también, si no impediremos la evolución y la elevación de nuestras energías pensamientos.

Nosotros como especie, somos únicos en el universo. No existe nada igual. Somos las experiencias y vivencias que los mundos superiores necesitan para grabar la información que desde los mundos inferiores (dimensión primaria, planeta Tierra) les estamos mandando.

Cuando la dimensión primaria se va acercando elípticamente a las dimensiones superiores, aparecen los mensajeros.

¿Por qué?

Porque al estar más cerca del eje y del centro, las energías pensamientos que se encuentran en las realidades superiores encarnan y descienden fácilmente a las realidades densas. Estas energías que descienden se reencarnan en muchas vidas y se van adaptando al planeta y a su nueva realidad. A través de estas vidas aprenden y se reafirman en el plano en el que se encuentran, de esta manera podrán realizar mejor su misión.

A medida que la dimensión primaria se va acercando elípticamente a las realidades superiores, las energías pensamientos del planeta Tierra que descendieron de una realidad superior y se encarnaron irán teniendo poco a poco una amplia conciencia de su realidad y de su trabajo, porque su mente recordará nítidamente, y cada vez más, el contexto de su misión.

No todos los mensajeros tienen el mismo grado de trabajo: cada cual posee características propias y especialidades diversas, según sean sus energías pensamientos. Habrá aquellos que sean filósofos, artistas, científicos, gobernantes, investigadores, etc.

Los mensajeros aportan todas sus experiencias en todos los campos; así abarcan el conocimiento desde ángulos diferentes, y no solo aportan sus conocimientos, sino que son seres elevados, de responsabilidad y conciencia profunda.

No confundan a aquellos que solo poseen conocimiento pero sin espiritualidad; esos no son mensajeros. El mensajero será reconocido por ser altruista, lleno de amor, de conocimiento y entendimiento. Su sabiduría es adquirida y no transmitida; está conectado con sus maestros y guías de la hermandad blanca.

En cada vida él marcará acontecimientos importantes, para ayudarnos a avanzar.

Los mensajeros trabajan en al ámbito interplanetario; llegan de diferentes partes del cosmos y su misión es encarnar en la forma-hombre del planeta, adaptarse a ella y diseminar el conocimiento universal. Ellos se contactan con los guardianes del planeta y con su planeta de origen telepáticamente. Una vez terminada su misión, parten para otras realizaciones, tal vez para otros planetas que necesitan de su presencia y conocimiento.

Puede suceder en casos especiales que un mensajero se convierta en avatar y, al serlo, su misión continuará en la ciudad interna. Se convertirá en un guardián del planeta hasta que su trabajo haya finalizado.

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