Ya sabemos que nosotros albergamos al mundo antimateria que vive en nuestros cerebros y que estos se alimentan de la frecuencia eléctrica que nosotros emanamos.

Comencemos el día en que el primer laboratorio se creó.

Fueron construidos en el lado derecho del ser uno e intervinieron las dimensiones superiores.

En realidad, lo que llamamos laboratorio era la creación de una mente. Esta fue hecha dentro de una burbuja-esfera (es, en realidad, la creación de la masa encefálica dentro de un cráneo) en un laboratorio que pertenecía a la dimensión perfecta.

En este laboratorio se hicieron todas las experiencias y experimentos que nos podamos imaginar, y esto significaba que esta mente tiene que tener un albergue para continuar existiendo. Por lo tanto, crearon el resto de la forma-hombre que pudiese sustentar al cabezal-mente.

Cuando la forma-hombre fue concluida satisfactoriamente, toda la información que se tenía de la realidad primaria fue implantada en la forma-hombre, la cual se alimentó de toda la información.

Cuando él fue implantado en los mundos regulares, ya estaba preparado para su subsistencia debido a la información transmitida y grabada en sus cristales, o sea, en su masa encefálica. La información primaria grabada en sus cristales consistía en la mecánica motora, para que la forma-hombre viviese y pudiese sobrevivir en el ámbito implantado.

Se le dio la mecánica impulsora, es decir, el conocimiento del reino mineral, vegetal y animal. Se grabó en sus genes-cristales toda la información correspondiente a las necesidades básicas que le permitirían sobrevivir.

Cada uno de nosotros representa un laboratorio completo. Al mismo tiempo, nosotros estamos dentro de otro cerebro que también es un laboratorio y así sucesivamente.

Cuando desencarnamos, nosotros nos albergamos en la mente de otro cerebro que puede pertenecer a la misma graduación, o tal vez a otras graduaciones mayores o menores, dependiendo de la elevación que contengamos en nuestros nimeos.

Cada vez que encarnamos, siempre somos el ser uno. Jamás podremos existir fuera de una mente o de un cerebro que nos albergue.

Somos energías pensamientos y así existiremos eternamente.

Si las dimensiones superiores usan la palabra laboratorio es porque así funciona el cerebro. La mente siempre está elaborando y mezclando alquímicamente toda posibilidad que le permita nuevas creaciones, porque ellas significan renovación, dinámica, circulación, juventud, actualización, rejuvenecimiento de la mente universal, y al tener todas estas posibilidades y al estar nosotros dentro de esta mente, trabajamos para nuestra propia subsistencia y vida eterna.

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