El circuito lid se encuentra en la glándula pineal.

Nosotros empezamos su desenvolvimiento trabajando primero con cristales planos. Nacemos con la glándua pituitaria activada, ya que esta pertenece a nuestro proceso evolutivo.

La glándula rima y pineal se desarrollan a medida que nos vayamos elevando y transformando los cristales triangulares.

Cuando acumulamos el conocimiento planetario, lo absorbemos a través de la glándula pituitaria y lo distribuimos a las 3 primeras zonas del cerebro. Una vez que llega a su desarrollo de evolución, la glándula activa otra, llamada glándula rima, que se encuentra en la parte frontal del cerebro.

Esta glándula trabaja para que el conocimiento sea entendido, analizado, sopesado y distribuido en las diferentes zonas del cerebro según la elevación que le corresponde. Cuando la glándula rima es activada, ha formado conjuntamente con la glándula pituitaria, un triángulo plano de conocimiento y entendimiento. En estas condiciones, las 2 glándulas estarán trabajando solo para la evolución de ese ser.

Para entrar en la elevación, debemos activar la glándula pineal. Para ello tendremos que acumular muchas experiencias y vivencias en las energías pensamientos las cuales moldean nuestra esencia.

Estos cristales giran en círculos formando una espiral y levantan el triángulo por la fuerza de la rotación, hasta llegar a la glándula pineal, que se activa lanzando los cristales a otros planos y dimensiones.

Dependiendo de nuestra elevación y contenido, la glándula pineal podrá absorber los cristales universales. Estos comenzarán a alimentarnos a través del cordón umbilical que nosotros mismos formamos. Una vez activada la glándula pineal, el circuito lid ramifica sus filamentos y une los circuitos cerebrales con los núcleos de las zonas, envolviendo en ellos el dinamismo activo de los cristales.

Este circuito trabaja conjuntamente con el estado de ánimo y psíquico del hombre: si él se encuentra en buena forma, redunda automáticamente en la expresión interna y externa de nuestras vidas y entorno. En estas condiciones, la energía-hombre se desarrolla con estabilidad, bienestar, salud y larga vida, porque las energías de nuestra trilogía trabajan en un alto nivel de prolongación celular.

Somos la dimensión sublime. Somos la mente, ideas y pensamientos. A medida que nosotros entendemos la función cerebral universal, podremos comprender la función de todos nosotros y de nuestra realidad. Solo así comprenderemos quiénes somos, dónde estamos y para qué existimos.

Al estar el circuito lid conectado con la glándula pineal, comenzaremos a activar las cualidades de los núcleos sin alterar su cauce y finalidad. Los núcleos fueron programados desde el principio de la creación y para ciertos trabajos, los cuales se reactivarán por sí solos. Cuando lleguen a cierto punto de desarrollo, estos serán considerados por el universo como el ADN universal, porque en su memoria guardan los códigos y fórmulas energéticas de cada uno de nosotros. A través de ellos, podemos descubrir el origen de cada conciencia.

De esta forma, el circuito lid también detecta las anomalías existentes y, a través de la alimentación correcta de energías pensamientos elevados, se encarga de corregir lo negativo, reestructurando los cristales y colocándolos dentro del triángulo para que roten en la velocidad correspondiente, pasando de las zonas 1 y 2 a la zona 3, mejor dicho, dejando de ser masa y peso para convertirse en volumen.

Nosotros trabajamos generalmente con la zona 3, aunque aún existen aquellos que rigen sus energías-pensamientos a través de las zonas 1 y 2. Estos viven según su instinto y sensación, en comparación con el animal salvaje, cuyo cerebro se encentra en una frecuencia mínima de expresión.

En la dimensión primaria, existen planetas habitados con formas-hombres que se encuentran en estados incipientes de evolución. Cuando ellos se desarrollen y eleven, pasarán a encarnar en el tercer grado. Este es el caso del planeta Tierra, que recibe y alberga las energías pensamientos de baja frecuencia y vibración. Nosotros los reconocemos porque son energías agresivas, salvajes, instintivas y sensitivas, viven de acuerdo a las zonas 1 y 2. Cuando llegan al tercer grado, ellas escogerán a cual de las 2 fuerzas, positiva o negativa, quieren permanecer.

Los núcleos de las zonas son:

Núcleo 1 y 2 – Sentido y consecuencia

Los 2 primeros núcleos que rigen las 2 primeras zonas son muy importantes; de ellos depende que el cerebro del ser-pensamiento primario se desarrolle adecuadamente, sin equivocaciones ni distorsiones.

Cuando el cerebro es incipiente, sabemos que las energías pensamientos que giran son burdas, gruesas, densas y deformes. ¿Por qué? Porque, en estas condiciones, el cerebro no ha formado una secuencia, una correlatividad: sus pensamientos no tienen un sentido de vida, funcionan exclusivamente para subsistir y no para vivir. En pocas palabras, no tienen conciencia de ser. La subsistencia, que está volcada a la necesidad material positiva de tener, poseer y llenar, se convierte en negativa cuando la energía-pensamiento se enferma y distorsiona sus necesidades. En este caso entra en un camino sin retorno. Estas 2 zonas pertenecen a la glándula pituitaria.

Núcleo 3 – Relatividad

Nosotros nos encuentramos en esta zona, despertando la conciencia.

Relatividad porque es una secuencia correlativa de trabajo. Al tomar conciencia, la proyectamos en nuestras vidas y existencia, y al hacerlo, las creaciones redundan a propio beneficio y en el ámbito planetario. Cuando  entramos en este grado, entendemos que nos encuentramos en el proceso de evolución y elevación. Es aquí donde avanzamos, estancamos o retrocedemos. El universo da muchas oportunidades para que las energías pensamientos avancen, y podemos decir que nosotros, estamos avanzando, a pesar de que las circunstancias indiquen lo contrario.

Núcleo 4 – transparencia

 Al trabajar con las 2 glándulas (pituitaria y rima) hemos cerrado un circuito que se mueve triangularmente, conectando el mundo exterior con el interior.

Transparencia, porque todo lo que es absorbido por los sentidos externos a través de la glándula pituitaria es sopesado, analizado, entendido y distribuido al mundo material (exterior) o al mundo espiritual (interior).

La cuarta zona clasifica el orden del pensamiento. Si es un pensamiento material, es la glándula pituitaria la que se encargará de él. Si es un pensamiento psíquico, entonces es la glándula rima la que tratará de digerirlo, entenderlo, analizarlo, clasificarlo y distribuirlo. Pero si es un pensamiento elevado, será la glándula pineal la que lo absorberá y lo guardará en su esencia para formar su ser energético.

Núcleo 5 – Legitimidad

Es el orden perfecto y sin ningún error.

Los cristales-pensamientos se colocaron en su debido lugar preparándose para el camino de elevación. El hombre continúa trabajando con el triángulo, y aquí la glándula rima se destaca en su desarrollo. Nuestra producción energética se dirige a una constante elevación. Lo hemos ganado por propio esfuerzo y dedicación.

La legitimidad nos corresponde, por elevar las energías pensamientos y conducirlas a un estado de vida digna y provechosa para el universo. Al llenar nuestro cerebro con energías pensamientos positivas, activamos automáticamente el lado derecho, adquiriendo legítimamente el conocimiento, entendimiento y amor universal.

Núcleo 6 – Claridad

Nosotros estamos gestando en la glándula pineal al ser energético. Aún nos falta terminar de formarlo, deberemos definirlo, ser verdaderos y creer en nosotros mismos.

Claridad significa grabar los cristales-pensamientos con el conocimiento universal, adquirir pautas y normas que nos conduzcen al camino cósmico. Cuando trabajamos con el lado derecho del cerebro, surgen grandes filósofos, estadistas, inventores, gobernantes, científicos. Todos trabajan para el bien del planeta; sus mentes son elevadas y sus pensamientos, llenos de conocimiento, trabajan para el bien de sus semejantes.

Núcleo 7 – Definición

En esta séptima zona, estamos totalmente definidos en nuesto camino; nosotros escogimos el lado positivo, trabajaremos conscientemente en ello, con conocimiento de causa y efecto. Llegados a este grado de elevación, tenemos el conocimiento universal que nos ha sido dado, transmitido o adquirido.

Llegamos es lo más importante. Nos convertimos en una energía cósmica, estamos listos para nuestro nacimiento, nuestra formación se completó. Mas sabemos por intuición que aún nos faltan 2 puntos importantes que tenemos que desarrollar: la verdad y la creencia. No cejaremos en nuestro intento por conseguirlo para afirmar nuestra realización.

El hombre pasa por 9 dimensiones y por miles de millones de planos. En ese camino de evolución y elevación, nos transformamos 9 veces; mejor dicho, tendremos 9 metamorfosis. Así como el gusano se convierte en una maravillosa mariposa, así nosotros cambiamos nuestra expresión a medida que avancemos en nuestro desarrollo energético.

Núcleo 8 – Verdad

A pesar de que estamos completos desde el nacimiento, nos preparamos para nacer en la realidad que nos continúa. Deberemos estabilizar los circuitos y mejorar los filamentos, depurándolos y purificándolos. Fortaler nuestra verdad, porque esta se hace parte de nosotros. Nosotros somos la verdad. La expresión es auténtica. Nosotros somos, porque nuestra existencia es un ejemplo de vida. No necesitamos pensar para ser; la vida está totalmente volcada hacia nuestros semejantes, la misión es transmitir la verdad. Muchos creerán, otros se mofarán, habrá aquellos indiferentes, y otros ni lo escucharán. A nosotros no nos importa, porque la verdad es nuestra existencia de ser.

Núcleo 9 – Creencia

Nuestra luz irradia amor infinito. Nuestro conocimiento es universal. Nuestro entendimiento es profundo. Nosotros somos.

Unidos al universo, nuestra expresión santifica lo profano. Somos un ser, que en medio de todos,  destacamos por  nuestra humanidad, y todos aquellos que se alimentan de nuestras enseñanzas se transforman. Los cristales se iluminan, porque la luz del conocimiento esta en nuestros corazones.

Somos la lámpara que ilumina el camino de los que no pueden ver.

Somos el camino de aquellos que se perdieron.

Somos el conocimiento para que todos puedan entender.

Somos el entendimiento para transformar.

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