Los mundos antimateria del planeta Tierra que trabajan con nosotros son la ciudad interna.

Ellos son los encargados de todo lo que significa trabajo interior.

Como nosotros estamos en el subconsciente, los mundos antimateria han tenido que conocer, estudiar, clasificar y ordenar el desorden mental de esta realidad, para podernos ayudar.

El subconsciente es un plano de pensamientos sin correlación ni continuidad, son pensamientos mecánicos que se crearon por el simple hecho del placer. Lo agradable o desagradable es lo que impera en este plano.

Como el placer comanda a las energías pensamientos sin orden ni control, se ha creado un caos, porque los pensamientos luchan por prevalecer en la satisfacción, sin medir las consecuencias de ello. En estas condiciones, el placer se ha convertido en una dependencia tan fuerte que los mundos antimateria han tenido que crear los antihistamínicos para poder contrarrestar los síntomas de esta drogadicción.

El placer consiste en placebos que se adquieren a través de los sentidos.

El subconsciente se alimenta para poder escapar de su triste y pobre realidad.

Solo una realidad consciente puede controlar el placer y convertirlo en una herramienta maravillosa para el crecimiento y la elevación.

Cuando la distorsión se produjo, el pensamiento no sabía diferenciar lo correcto de lo incorrecto, como tampoco tenía el conocimiento y entendimiento universal, entonces fueron los sentidos los que regrabaron los cristales, y lo hicieron a través del placer, porque era lo único que conocían.

A través de los sentidos, percibimos lo agradable o desagradable.

Nosotros tenemos un pensamiento rígido, no conocemos ni entendemos nuestra realidad ni nuestro entorno.

Los mundos antimateria nos han podido recuperar, porque al entender lo que nos sucede, crearon lo contrario al placer y lo llamaron sufrimiento. Lo hicieron con el único propósito de contrarrestar el abuso del placer a través de los sentidos materiales.

Tenemos que entender que el sufrimiento nos ayuda a dominar el placer de los sentidos y con ellos poder lograr el equilibrio. Con esta cualidad ya no crearemos energías pensamientos abocados al placer subconsciente, sino por el contrario, crearemos pensamientos abocados a la satisfacción consciente, con conocimiento de causa y efecto, por tanto, sin sufrimiento.

Cuando el abuso del placer es repetitivo, se llama vicio. Significa que la energía pensamiento se niega a salir del subconsciente, causándole un tremendo sufrimiento. Si el vicio no es desarraigado y continúa martirizándonos, entonces aparecerá el padecimiento. Si después de padecer la energía pensamiento todavía se niega a salir de su subconsciencia, entonces será absorbida, reciclada y enviada a nuevas creaciones.

Cuando el placer es trabajado, comprendido y equilibrado, pasa a pertenecer al ser energético, que lo convierte en satisfacción, alegría, goce y plenitud, porque va acompañado de conocimiento, entendimiento y amor.

Cuando hablamos de placer, nos estamos refiriendo a energías pensamientos que viven en el lado izquierdo del cerebro, estimulando los circuitos para alimentarse de los sentidos y retroalimentarse de otras energías que puedan darles placer, como la alimentación, poder, dinero, sexo, vanidad, orgullo, soberbia, sadismo, masoquismo, lujuria, etc.

Los placeres desenfrenados producen el deleite del lado izquierdo, donde se encuentran las bajas energías vibratorias de los mundos antimateria.

El lado derecho lucha incansablemente por mantener el equilibrio y, sobre todo, para salvar a las energías pensamientos perdidas en los submundos de la subconciencia.

El verdadero trabajo de los mundos antimateria de energía pensamiento dinámica, es recuperarnos a nosotros. Deben sacarnos de la inconsciencia y llevarnos a la conciencia de la mente universal. Es un trabajo que ellos realizan con conocimiento, entendimiento y mucho amor.

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