El movimiento de traslación universal de los mundos primarios tiene una duración tiempo Tierra de 28 mil años. Estos se dividen en 4 partes iguales de 7 mil años. Cada 21 mil años, el planeta Tierra se encuentra lo más lejos posible de su centro.

Para entender lo que vamos a explicar, primero debemos saber que los movimientos de traslación no son iguales en todas las dimensiones. Unos serán oblicuos, otros horizontales o verticales. El universo no es plano, y esto significa que las dimensiones están entrelazadas. Es verdad que el planeta Tierra quedará lejos de su centro en el movimiento de traslación, más estará siempre acompañado de otras constelaciones que pertenecen a dimensiones o planos superiores. Estos continuarán intercambiando conocimiento y ejerciendo la transmisión del trabajo universal.

Mientras tanto nosotros continuamos evolucionando y transformando los elementos para elevar la materia y energía, nuestra metamorfosis será increíble.

En el transcurso del movimiento de traslación (o sea, en estos 28 mil años) el hombre pasará a la ciudad interna, dejando lugar a aquellos que vienen de atrás para continuar el proceso. Hemos formado, la tercera raza y estamos comenzando la cuarta. Es un desarrollo natural de especie, la cual fue programada para ello.

La primera raza fue la de los akahanas. Fueron los primeros seres que se desarrollaron después de la distorsión. Eran altos, delgados y hermafroditas, el pensamiento no regía sus mentes, completamente instintivos y sensitivos, no poseían el lenguaje y su comunicación era a través de la necesidad básica.

La segunda raza fue la de los lemurianos. Aquí la especie se dividió en hombre y mujer. Fue el comienzo del pensamiento pasivo e instintivo. La comunicación se realizaba a través de los gestos, con un vocabulario básico e incipiente.

La tercera raza fue la de los atlantes. El hombre y la mujer se desarrollaron y formaron la familia. El pensamiento se expande en gestos y necesidades, contiene un vocabulario mayor. Comienzo del conocimiento activo. El instinto y sensación son transformados por la razón y el entendimiento. Nacimiento de la convivencia grupal. Surge la religión y, a través de ella, se desarrollan la ética y la moral. Se crean diferentes étnicas de raza, color y creencias.

La cuarta raza es la de los acuarianos. El pensamiento es desarrollado y alimentado por conocimiento elevado. El hombre se convierte en humano. El pensamiento es totalmente activo y esta volcado al beneficio del todo y para el todo. La unión y la convivencia grupal tienen como propósito formar un pensamiento colectivo que active las frecuencias energéticas. El entendimiento es la expresión que rige al humano, convirtiéndose en una religión interna. La ciencia es su camino futuro. Su realidad no es individual sino colectiva. Su idioma, su expresión, su forma de vivir se llama conciencia.

La quinta raza será la de los abigahels. Serán seres pensantes de conocimiento universal. Poseerán un conocimiento profundo y consciente. Tendrán una preparación mental de mucha evolución y elevación, porque estarán nutridos de pensamientos cósmicos. El conocimiento será dado a nivel de trabajo colectivo. El amor será su guía y su conciencia. El humano se transformará, elevándose a estados vibratorios de máximo voltaje y tendrá todo el conocimiento de las facultades energéticas y la sabiduría del uso de ellas.

La sexta raza será la raza interna. A partir de aquí el humano nacerá en la ciudad interna. Transmutará su energía materia en energía antimateria. Abarcará el conocimiento de los símbolos, y este será el lenguaje utilizado. Obtendrá estudios profundos y universales de la ciencia y de la tecnología cósmica. Hará viajes interplanetarios a otros mundos y realidades. Su mente trabajará a partir de la filosofía del pensamiento abstracto. Y por último tendrá el conocimiento de la realidad energética y uso total de ella.

La séptima raza será la de los ayaplianos. Comienza aquí el intercambio cultural interplanetario, y se harán estudios de otras realidades, consecuentemente, se desarrollará la confraternidad con otros mundos. Tendrá estudios especializados de proyección virtual y del pensamiento.

La octava y novena raza serán desarrolladas en otras realidades, mejor dicho, en los mundos secundarios y regulares. Esto sucederá cuando el ser energético esté formado y, con ello, preparado para existir en altas vibraciones.

Cuando usamos la palabra razas no nos estamos refiriendo al color o a las diferencias étnicas. Estas son las razas internas del hombre, que se va transformando en el ser energético, y si nosotros pudiéramos verlo en el campo antimateria, comprobaríamos lo que estamos hablando.

Los pensamientos positivos transforman a la energía, y a estas diferencias nosotros las llamamos razas, porque interiormente hay tanta diferencia que no se reconocen unos con otros.

Hubo una época en que nosotros no nos diferenciábamos de un animal. ¿Podríamos compararnos con el ser simiesco que fuimos? No, ¿verdad? Sin embargo, existió un tiempo en que éramos iguales que ellos y después nos separamos, porque nosotros evolucionamos; somos la especie hombre, y ellos siempre serán animales. Los elementos energéticos son muy parecidos, tanto que, si los mundos superiores no conocieran la evolución y elevación, no sabrían diferenciar el proceso natural de especie.

Si nosotros, observamos un renacuajo y un sapo, ¿diríamos que son lo mismo?

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