Debemos convertirnos en la imagen del creador. Ser el espejo real y no invertido.

Formar parte consciente del universo y reflejar la imagen verdadera. Esto se consigue de dentro hacia fuera.

En forma general reflejamos una imagen irreal. Tenemos que partir del pensamiento interior hacia fuera, pero vivimos en lo exterior, que es lo que la vida nos proporciona. Nos alimentamos de todo lo que el exterior nos muestra.

Los sentidos están invertidos, pues vivimos para el placer que ellos nos proporcionan, para lo material y no para la existencia de nuestras vidas.

Los pensamientos están grabados de manera desordenada, desesperada, sin medir las consecuencias de lo que hacemos o creamos. Nuestras energías pensamientos tienen que ser útiles, profundas, positivas. Esto lo conseguimos con conocimiento y entendimiento.

¿Qué podemos hacer con esta energía? 

En el universo todo se recicla, se transforma, se reutiliza, se adapta y se moldea. A este proceso se le llama transmutación.

Transformar lo negativo en positivo es lo que tenemos que comprender. Nuestros pensamientos tienen que ser útiles.

Esto hace que los pensamientos transformados pasen por los filamentos y circuitos del cerebro, para ayudarlo a mantenerlo limpio, sano y nutrido. Es la forma en la que el cerebro se prepara para recibir la máxima información universal.

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